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Izquierda Unida apoya la huelga general del sector público del día 8
RAZONES PARA
IR A LA HUELGA EN EL SECTOR PÚBLICO DEL DÍA 8 DE JUNIO
Ante esta situación, debemos dar una respuesta inmediata y
contundente, teniendoen cuenta que estas medidas son las primeras de
una batería de otras anunciadas que pueden agravar la situación.
La
decretazo del Gobierno no es una salida para la crisis. Más bien, van a
suponer el aumento del paro puesto que los empleados públicos van a
perder poder adquisitivo y por lo tanto capacidad para consumir. Además
suponen un ataque en toda regla a lo público, a lo social, a lo que
puede ayudar a los más necesitados en este tiempo de crisis económica.
No se hacen recaer los esfuerzos en quienes la originaron y pretenden
que los trabajadores y trabajadoras, que no la hemos provocado, seamos
los que paguemos los platos rotos.
Además el Gobierno rompe unilateralmente el Diálogo Social en el
Sector Público. Los Acuerdos vigentes ya contemplaban
medidas de contención salarial suficientes para el escenario de
crisis. De hecho, la situación de la economía y de las finanzas actual no difiere sustancialmente de la conocida en el momento de dichos Acuerdos y, por tanto, nada posterior justifica su
incumplimiento.
La Negociación Colectiva es un
derecho fundamental que
está en la Constitución Española. Con estas medidas, una vez más, el Gobierno quiebra este
derecho constitucional. Poniendo en cuestión de manera grave la validez y
eficacia de los procesos de negociación colectiva en el ámbito de las empleadas y
empleados públicos, tratando de enterrar con ello el avance que, en esta materia,
supuso la aprobación del Estatuto Básico del
Empleado Público.
Luego
estamos ante un Gobierno que no respeta los acuerdos a los que llega con
los trabajadores y tampoco respeta las normas básicas que elabora con
el acuerdo de los trabajadores.
La reducción de salarios no solo afecta al personal funcionario,
sino a todas las empleadas y empleados públicos. Debemos manifestar
públicamente nuestro rechazo a la campaña de descrédito sobre lo público y sobre el personal
funcionario, vertida por los medios de comunicación. La inmensa mayoría de este personal se
puede considerar mileurista, ya que más del 60% no superan los 1.500€
en bruto.
Debemos denunciar que, cuestionando el sector público,
se está abriendo la puerta a la externalización y la privatización,
suponiendo de facto una renuncia expresa al papel que deben jugar
los servicios públicos y el conjunto del sector público en la
recuperación económica y en un cambio de modelo productivo. Contamos con servicios
públicos que son los más eficientes de toda Europa.
El
Gobierno renuncia a actuar sobre los ingresos y sólo pretende hacerlo
sobre los gastos. En este sentido, conviene recordar las políticas
fiscales que han mermado los ingresos del Estado en unas cuantías muy superiores al recorte de gastos
que ahora se anuncia. En otros países de nuestro entorno se están
tomando medidas para que las grandes fortunas y las empresas también
contribuyan en la reducción del déficit público, y aquí solo se actúa sobre los que tenemos nómina. Decisiones como la
desaparición del impuesto de patrimonio, las continuas rebajas (inequitativas
además) del IRPF, medidas como el “cheque bebé” u otras que se hacen al
margen de la renta de quien la percibe, o la desfiscalización y rebaja
de lo que tributan las rentas del capital, han privado al Estado de recursos que
ahora serían determinantes. Además, tampoco se han adoptado
medidas decididas relativas a la persecución del fraude fiscal o el
afloramiento de la economía sumergida, que también está privando de
importantes ingresos al Estado. Todo lo anterior ahonda en el que
seamos las rentas del trabajo las que soportamos
los ingresos del Estado y a las que, además, ahora se nos imponen
los recortes.
El Gobierno, contra lo que ha venido reiterando y lo que nos intentó
vender de que el Estado del bienestar no se toca y los derechos
sociales tampoco; ha variado el timón del barco y navega sin
complejos en la ruta de mermar lo público, las políticas sociales y el
gasto social; mostrando su auténtica cara neoliberal y antisocial. Baste recordar que entre las medidas, además de la que
afecta a las retribuciones del sector público, hay otras como la congelación de las pensiones, las
que afectan a la Ley de
Dependencia, las que afectan
a la cooperación internacional, etc.
Por la defensa del sector público: ¡No a los
recortes salariales y sociales!
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